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Estudio del parque José María Morelos y Pavón, Xalapa, Veracruz.

1 Resbaladilla3 Llegando4 Saludo5 Escalinata6 Busto7 zapato10 Señor, palomas y niños9 Palomas8 Señor y palomas12 DescansaZanate11 Despedida

 

Neopan blanco y negro ISO 100

 

Después de casi encarar la tragedia de 5 o 6 metros de caída, en domingo, en un pequeño parque que logra esquina de Juárez y Clavijero, después de imaginarse abajo, en esa área de juegos, justo hoy restringidos, donde las resbaladillas marcan líneas paralelas imaginarias que chocan irremediablemente en el borde, ahora bañado en luz y sombra, de esa plancha a veces ardiendo otras respiro, la piedra y el musgo, los pies juramento-el charol tu reflejo-bandera y escuela… decide mejor jugar avioncitos, papel-doblez-lanzamiento-suerte y planeo.
Delante de la Escuela Superior de Señoritas, de frente al Pico de Orizaba, cuadras más lejos la banda de guerra calla. Para entonces la niña no había caído, firme la idea prepara el acto seguido: planea espantar a una paloma, pero es palomo, pega zapatito en la laja al unísono de un aplauso, el palomo eleva violentamente el vuelo, la niña se espanta y cierra los ojos, tiembla, el palomo se caga en la cabeza del busto del Jefe Insurgente.

A cuadro entra Don con sus bolsas varias de harto pan, comienza a alimentarlas, el palomo se baja de la cabeza del busto del Generalísimo de las Armas Americanas. Tranquilas degustan mientras los zapatos hambrientos del Don dan 3 pasos de ida y 3 de vuelta a lo largo de la banca, mientras la memoria lo mantiene inquieto, marchante, con la muerte por las uñas y las canas inmóviles, ellas comen.
En la banca frontal la polaca despega: “que si es injusto, que si pendejos, que cómo nos la van a dejar caer, que la madre, que pinche Peña”.
Las Caribe Coolers siguen despachadas a los píes, que no tiene, el busto del Presidente del Supremo Gobierno Mexicano. El Don se sienta, ¡vaya!, y como disparo en la ciénaga todas ellas hacia las ramas fugan, como perdigones en busca de patos. El zapato cierra la boca, las rodillas conversan entre ellas, se empujan, se besan.
Las campanadas explican la reciente ausencia, ya solo Don Palomas, cortejo de hilo y vacío, canales y mugre, harina y pico, pluma y color, guacales sin luz, queda quedo.
Pájaro en pico cucaracha, zanate gandalla en tornasol.

Suspendido a medio domingo, ahora se encuentra entre el pan y Don Palomas, visto desde donde yo me encuentro, Domingo, agandallado a punto de largarse, el pan distante al pico. Irrumpe el llanto quedo de Victoria, mientras yo acabo de soplar al bicho que atraviesa esta pluma, cortejo de tinta papel. El zanate adicto a la nicotina escarba el filtro de un camello.
Tengo que regresar.

Alex Noppel

9 de diciembre 21012

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